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Los nuevos campeones del T-MEC.

Artículo de Opinión escrito por Juan José Sierra Álvarez , Presidente Nacional de COPARMEX | Vía: @elsolde_mexico X:@jsierraalvarez

Hablamos del T-MEC como una gran puerta de acceso al mercado de América del Norte. Y lo es. Desde 1994, el comercio regional casi se quintuplicó y, desde la entrada en vigor del tratado en 2020, creció 55%.

Pero quizá hemos dedicado menos tiempo a una pregunta más importante: ¿qué tipo de empresas necesita México para aprovechar plenamente esa integración?

Hoy, el 61% de las organizaciones mexicanas exporta principalmente a Norteamérica y el 47% obtiene de Estados Unidos y Canadá los insumos que utiliza en sus procesos productivos. Eso significa que nuestra economía está profundamente integrada a las cadenas regionales de valor. Sin embargo, una parte importante de las empresas mexicanas sigue participando en los eslabones de menor valor agregado.

Ahí es donde surge una de las discusiones más relevantes para el futuro económico del país.

¿Cómo logramos que más negocios mexicanos dejen de competir únicamente por precio y se conviertan en referentes de especialización, innovación y calidad?

La respuesta pasa por construir lo que en Alemania se conoce como Hidden Champions: empresas altamente especializadas que dominan nichos específicos, desarrollan capacidades técnicas únicas y se convierten en socios estratégicos dentro de las cadenas globales de valor. 

Precisamente esa es la conversación que Coparmex impulsa este año en sus Juntas Internacionales, un espacio concebido para analizar cómo más empresas mexicanas pueden dejar de competir únicamente por costos y comenzar a hacerlo mediante innovación, especialización y valor agregado. 

México tiene las condiciones para desarrollar sus propios “campeones ocultos”.

Tenemos talento, capacidad productiva, experiencia manufacturera y una ubicación geográfica privilegiada. Lo que necesitamos es acelerar la transición hacia una economía donde más empresas puedan diseñar, innovar, certificar, desarrollar tecnología y ofrecer soluciones de alto valor para América del Norte.

La revisión del T-MEC ha vuelto a colocar el tema de la competitividad regional en el centro de la conversación. Frente a un entorno internacional más complejo, la mejor estrategia es fortalecer nuestras capacidades internas.

También implica algo fundamental: conectar a las MiPyMEs con las grandes cadenas de suministro.

Las micro, pequeñas y medianas empresas representan más del 99.8% de las unidades económicas del país y generan cerca del 70% del empleo. Si logramos que una mayor proporción de ellas evolucione de proveedor básico a proveedor especializado, el impacto en productividad, innovación y desarrollo regional puede ser enorme.

El nearshoring ha abierto una oportunidad histórica. Muchas compañías buscan reducir su dependencia de Asia y fortalecer sus operaciones en América del Norte. Pero esa oportunidad requiere empresas capaces de cumplir estándares internacionales, entregar con calidad, innovar y convertirse en parte indispensable de las cadenas productivas.

Por eso, la conversación sobre el T-MEC debe ir más allá de los aranceles y las reglas de origen. El verdadero desafío es construir una nueva generación de empresas mexicanas que puedan liderar nichos específicos en sectores como manufactura avanzada, dispositivos médicos, autopartes, tecnologías industriales, logística, servicios especializados y soluciones digitales.

El futuro del T-MEC se decidirá en los talleres, laboratorios, plantas y centros de innovación donde las empresas mexicanas desarrollen las capacidades que América del Norte demandará durante las próximas décadas.

Si México logra construir más empresas especializadas, más proveedores estratégicos y más líderes de nicho, fortalecerá su capacidad para competir con el mundo.

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