
Artículo de Opinión escrito por Hector De La Miyar Garza | Presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo Regional, Fronterizo y Portuario | Vía: @ElIndpendiente
Entre la crisis que agobia a Sinaloa o el estancamiento económico que a todos preocupa, debemos sentirnos alentados por proyectos totalmente diseñados por jóvenes talentosos, con ingeniería, diseño y producción totalmente mexicanos.
Me refiero a estudiantes de la Universidad de Sonora, como el líder del grupo, César Santiago Luna Valle, y su equipo, quienes diseñaron un prototipo de guantes inteligentes equipados con sensores que registran los movimientos de las manos para traducir la Lengua de Señas Mexicana al español mediante voz y texto.
También Ángela Karime Venegas diseñó el extintor Vortex Tech, que apaga fuegos por medio de ondas sonoras. Es una estudiante mexicana de 16 años que desarrolló un sistema capaz de extinguir pequeñas llamas usando únicamente ondas sonoras, y su invento la llevará en octubre a representar a México en la International Science and Invention Fair de Indonesia.
¿De qué forma se les puede apoyar a estos jóvenes inventores? La realidad es que muchos jóvenes enfrentan tropiezos en su camino y no logran llevar a cabo la producción a gran escala de sus inventos ni tampoco crear MiPyMEs.
Aquí es donde el acompañamiento resulta fundamental. Una buena idea necesita algo más que talento y voluntad para convertirse en una empresa viable. Necesita capacitación, herramientas, vinculación, acceso a mercados y una ruta clara para crecer. Ese es precisamente el propósito de Crece Mi Negocio, la plataforma gratuita de COPARMEX que busca acompañar a las MiPyMEs con ayuda de la inteligencia artificial mediante diagnósticos, capacitación, herramientas digitales, vinculación con aliados y rutas personalizadas de crecimiento, con la meta de llegar a 100 mil empresas en todo el país.
Porque apoyar al emprendedor no significa solamente reconocer su esfuerzo o celebrar su innovación. Significa ayudarlo a convertir esa idea en un proyecto sostenible, capaz de generar empleo formal y permanecer en el mercado.
Decenas de emprendedores aún no conocen si será rentable el proyecto y ya son cautivos de contribuciones, antes de generar utilidades.
De nada servirá elevar a ley el decreto de condicionar las ventas a pagos con tarjetas de crédito o débito, me refiero a pagos por medio de transacciones electrónicas, porque en realidad lo que buscan es localizar, por medio de la trazabilidad, la evidencia de la venta para controlar el pago de contribuciones.
Los contribuyentes ya son cautivos. Encontremos el cómo lograr bajar el índice de informalidad sin las severas cargas fiscales que aplastan a las MiPyMEs.
En el momento en que se proteja y se estimule la formalidad, por ende, crecerá la captación de recaudación fiscal en todos sus rubros.
Pero la excesiva burocracia, la sobrerregulación, más los costos asociados que conlleva la formalidad, ahuyentan a esta última y, de alguna forma, propician la informalidad, desincentivan la inversión local y desmotivan el emprendimiento.
Hoy México requiere fortalecer a las MiPyMEs y a los emprendedores, ofreciendo mayores incentivos fiscales y certidumbre en todas las áreas: jurídica, fiscal y de seguridad.
Hace días se presentó una iniciativa para expedir la Ley Federal para el Fomento de la Inversión, las Exportaciones y el Nearshoring, por parte del diputado federal Eduardo Gaona Domínguez, del partido Movimiento Ciudadano.
La nueva Ley propone crear un sistema permanente de incentivos para atraer inversiones y fortalecer las exportaciones.
El Gobierno federal debe generar condiciones propicias para que las MiPyMEs logren su mayor desempeño, antes de pedir que contribuyan al gasto corriente del aparato gubernamental, sobre todo las de reciente creación. Además, debe destinar recursos para apoyar a jóvenes inventores como César Santiago Luna Valle y Ángela Karime Venegas.



