
Artículo de opinión escrito por Juan José Sierra Álvarez , Presidente Nacional de COPARMEX | Vía: @Milenio X:@jsierraalvarez
México necesita crecer, pero también necesita preguntarse cuánto le está costando crecer y, sobre todo, quién está evaluando hoy los riesgos de las decisiones que comprometen el futuro de las finanzas públicas.
Esta pregunta cobra relevancia cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que serán necesarios mayores esfuerzos para colocar la deuda en una trayectoria descendente y plantea fortalecer el marco fiscal mexicano mediante un consejo fiscal independiente. Es una señal sobre la importancia que tiene contar con instituciones capaces de evaluar, con independencia y rigor técnico, las decisiones que determinan el rumbo de las finanzas públicas.
Desde Coparmex hemos sostenido que México necesita precisamente eso. Un consejo fiscal independiente que permita que esas decisiones cuenten con una evaluación técnica, pública y autónoma.
Cuando un país decide cuánto gastar, cuánto endeudarse y cómo distribuir sus recursos, también está decidiendo cuánto espacio tendrá mañana para invertir, responder ante una crisis o impulsar proyectos que eleven su productividad.
Por eso, la discusión fiscal no puede reducirse a si el déficit de un año es mayor o menor. El verdadero desafío está en construir una trayectoria sostenible. El FMI ha señalado que el marco fiscal mexicano requiere mayor credibilidad y ha planteado un ancla de deuda de mediano plazo, mecanismos de corrección y un consejo fiscal independiente como parte de una arquitectura que dé mayor claridad a las cuentas públicas.
México necesita gastar mejor. Cada peso público debería poder defenderse por su impacto en el bienestar, la productividad y las oportunidades que genera. Eso implica revisar programas, evitar duplicidades, evaluar resultados y privilegiar aquello que fortalece la infraestructura y las capacidades productivas del país.
El capital productivo necesita reglas claras, infraestructura suficiente, estado de derecho y certidumbre para tomar decisiones de largo plazo. La inversión responde a la confianza de que las reglas serán previsibles y de que las condiciones que hicieron viable un proyecto seguirán existiendo cuando llegue el momento de ampliarlo.
México tiene frente a sí una oportunidad extraordinaria de integración económica. El nearshoring puede traducirse en nuevas inversiones, empleos y cadenas productivas, pero ninguna oportunidad está garantizada. Para aprovecharla necesitamos resolver los obstáculos que frenan la inversión y, al mismo tiempo, preservar la estabilidad que permite que el capital permanezca y se multiplique.
Un consejo fiscal independiente contribuiría justo a construir esa confianza. Su valor está en ayudar a que las decisiones públicas tengan horizonte.
La responsabilidad fiscal consiste en crear las condiciones para que un país pueda crecer sin hipotecar su capacidad de hacerlo en el futuro.
México necesita instituciones que ayuden a mirar más allá del siguiente presupuesto. Necesita decisiones públicas que puedan sostenerse con datos, reglas y resultados.
El consejo fiscal independiente puede ser una de ellas.
Más inversión significa más empleo, mayores ingresos y más oportunidades para las familias mexicanas. Pero para que esa inversión llegue, México necesita algo que no se construye con deuda: confianza. Y la confianza también se construye con instituciones.



