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BusinessEurope: Un ejemplo a seguir en Latinoamérica 

Artículo de Opinión escrito por Francisco López Díaz / Director General de Coparmex / Vía: @Excelsior X: @franlodimx

El mes pasado participé en una gira institucional de Coparmex por Europa, que nos llevó a Ginebra, París y Bruselas. Ahí conocimos a BusinessEurope, la confederación que agrupa a las organizaciones empresariales de 35 países europeos: una prueba viva de que la unidad empresarial, sostenida durante décadas, puede transformar el destino de una región. 

BusinessEurope nació en 1958, bajo el nombre de UNICE, apenas 13 años después de que Europa quedara devastada por la Segunda Guerra Mundial. En ese contexto, los organismos empresariales europeos entendieron que ninguna nación, por sí sola, podría reconstruirse ni competir en el nuevo orden mundial. La unión los llevó a convertirse en actores clave de la construcción de la CEE. No se limitaron a impulsar el libre tránsito de mercancías o una moneda única. Entendieron que la integración económica sólo sería sostenible si generaba desarrollo social y empleo, e impulsaron el diálogo social tripartito entre gobiernos, empresas y sindicatos como un mecanismo permanente de consenso, sentando las bases de un modelo que ha mantenido a Europa entre las regiones con mayores niveles de bienestar, productividad y cohesión social del mundo.

En nuestras reuniones con representantes de BusinessEurope constatamos algo que sigue siendo un pendiente en AL: hablar con una sola voz empresarial frente a los gobiernos, las instituciones multilaterales y el resto del mundo. Esa unidad no eliminó la diversidad de intereses entre países ni sectores; por el contrario, creó un espacio permanente donde esas diferencias se transforman en propuestas conjuntas. Las cifras dimensionan la oportunidad. AL suma más de 20 millones de kilómetros cuadrados y 656 millones de habitantes, con una economía conjunta que ronda los 7.11 billones de dólares. Es un mercado del tamaño de una potencia global que hoy opera como 20 mercados pequeños que compiten entre sí, en lugar de negociar como uno solo.

A ello se suma una ventaja decisiva: los recursos naturales que la nueva economía tecnológica más necesita. Argentina, Bolivia y Chile conforman el denominado “triángulo del litio” y concentran entre la mitad y 85% de las reservas mundiales de este insumo fundamental para la fabricación de baterías. Chile y Perú resguardan cerca de 30% de las reservas mundiales de cobre, que asciende a 35% al incorporar a México, mientras que Perú concentra más de una quinta parte de las reservas mundiales de plata. Litio, cobre y plata: la región posee buena parte de los minerales estratégicos que demandarán la IA y la transición energética durante las próximas décadas. AL no parte de cero. Existen esfuerzos valiosos, como la SEGIB y el CEIB. Pero hace falta dar un paso más para consolidar una voz empresarial unificada con la fuerza que hoy representa BusinessEurope: construir una postura común frente a los grandes bloques económicos del mundo. 

Y el momento no podría ser más oportuno. AL cuenta con territorio, recursos naturales estratégicos y algo que pocas regiones pueden ofrecer hoy: una población joven en plena edad productiva. Su edad mediana es de 32 años. Mientras Europa, EU y buena parte de Asia enfrentan un acelerado proceso de envejecimiento, AL dispone todavía de una amplia ventana de bono demográfico. En la era de la IA, donde la energía, los minerales críticos y el talento humano serán determinantes, esta combinación puede convertirse en una ventaja histórica. Sin embargo, esa ventaja requiere organización y la voluntad de los organismos empresariales de AL para dejar atrás la coyuntura inmediata y construir una arquitectura de unidad comparable con la que Europa edificó hace más de siete décadas: fortalecer el diálogo social como un mecanismo tripartito permanente entre trabajadores, empleadores y gobiernos, y asumir que el desarrollo económico sólo tiene sentido cuando se traduce en bienestar social.

Desde la Coparmex creemos que ha llegado el momento de que los organismos empresariales de AL den ese paso decidido. El mundo se reorganiza en bloques, y quien no logre organizarse quedará rezagado. AL tiene todo para convertirse en protagonista de esta nueva etapa. Lo que necesita es la voluntad de unirse con una visión de largo plazo, tal como lo hicieron los empresarios europeos al impulsar, juntos, la reconstrucción de un continente.

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