
Artículo de Opinión escrito por Juan José Sierra Álvarez , Presidente Nacional de COPARMEX | Vía: @Forbes_Mexico X:@jsierraalvarez
Pocas decisiones cambian tanto la vida de una persona como conseguir un empleo formal.
Detrás de esa contratación hay alguien que podrá llevar estabilidad a su hogar, acceder a servicios de salud, comenzar a construir un patrimonio y mirar el futuro con mayor certeza. También hay una Empresa que decidió invertir, crecer y confiar en México.
Por eso, cuando hablamos de empleo formal, en realidad hablamos del desarrollo del país.
Con frecuencia la discusión pública se concentra en el comportamiento del tipo de cambio, la inflación o el crecimiento económico. Son indicadores importantes, pero existe uno que refleja con mayor claridad si ese crecimiento logra convertirse en desarrollo para las personas. Ese indicador es el empleo formal.
Por eso desde COPARMEX hemos sostenido durante años una convicción que hoy mantiene plena vigencia. El mejor programa social es el empleo formal.
Sin embargo, las cifras del primer semestre de 2026 nos obligan a reflexionar. Entre enero y junio se generaron 262 mil 628 nuevos empleos registrados ante el IMSS. Aunque cada uno representa una oportunidad para una familia mexicana, el resultado se encuentra muy por debajo de los cerca de 600 mil puestos que el país necesitaba crear durante ese mismo periodo para mantener una dinámica consistente con su crecimiento.
Más que un dato estadístico, es una señal.
Porque el problema no radica en la falta de capacidad de nuestros Trabajadores ni en la ausencia de Empresarios con disposición para invertir. México cuenta con ambos. Lo que hoy limita la generación de empleo es un entorno que todavía dificulta convertir los proyectos de inversión en nuevas fuentes de trabajo.
Cuando persisten la incertidumbre económica, la inseguridad, la complejidad regulatoria o la falta de condiciones adecuadas para producir, muchas decisiones de inversión simplemente se posponen. Y cada inversión que se aplaza representa empleos que dejan de crearse.
Mientras tanto, la informalidad continúa ampliándose. Ya alcanza al 55.2% de la población ocupada, es decir, a 33.4 millones de personas que trabajan sin acceso pleno a la seguridad social, al ahorro para el retiro, al crédito para vivienda y a otros derechos que ofrece la formalidad. Aceptar esa realidad como algo cotidiano sería un error.
México necesita construir un entorno donde abrir una Empresa, hacerla crecer y contratar más Trabajadores sea una decisión respaldada por instituciones sólidas y reglas claras. Fortalecer el Estado de Derechos, garantizar seguridad, simplificar trámites, ampliar el acceso al financiamiento para las MiPyMEs, impulsar la formación dual y asegurar infraestructura y energía suficientes forman parte de una misma estrategia: crear condiciones para que las Empresas inviertan con confianza.
La experiencia demuestra que cuando existen esas condiciones, el empleo crece.
Así ocurrió con las reformas que impulsamos desde COPARMEX para fortalecer el mercado laboral. El incremento sostenido del salario mínimo, la reforma de pensiones, la regulación de la subcontratación y la ampliación de las vacaciones fueron posibles porque entendimos que mejorar las condiciones de los Trabajadores y fortalecer la competitividad de las Empresas son objetivos que pueden y deben crecer de la mano.
Cada empleo formal representa una historia que comienza. Una familia que encuentra estabilidad. Un joven que inicia su vida laboral. Un proyecto empresarial que decide expandirse. Una comunidad que fortalece su economía.
Al final, el desarrollo de un país se mide por las oportunidades que es capaz de abrir para su gente. Y pocas oportunidades tienen un impacto tan profundo como un empleo formal.



