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Los costos ocultos de la inseguridad.

Artículo escrito por: Gerardo Trejo Veytia, Secretario General Coparmex, vía El Universal.

El principal costo de la inseguridad en nuestro país es el dolor y sufrimiento que viven miles de familias todos los días cuando un ser querido es víctima de algún delito.

Según datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE 2022) que realiza el INEGI, el costo monetario de la inseguridad y los delitos a personas en 2021 fue de 279 mil millones de pesos, que representa el 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB) de México.

Adicionalmente la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE 2022), muestra que el costo total a consecuencia de la inseguridad y violencia delictiva en unidades económicas fue de 120.2 mil millones de pesos, lo que equivale a un 0.67% del PIB.

La Inseguridad genera costos materiales para las personas y las empresas en inversión de infraestructura, como sistemas de circuito cerrado de televisión, alarmas y puertas de seguridad por mencionar solo algunos. También genera gastos en seguros de transporte y mercancía en tránsito, así como en la contratación de personal de vigilancia.

Los costos de la inseguridad encarecen el precio de algunos productos y servicios, teniendo un efecto inflacionario, como pasó con el limón a principios del 2022 que su precio alcanzó un aumento anual del 182%, por el control que ejercen grupos criminales en algunas regiones.

Sin embargo, hay costos ocultos que ocasiona la inseguridad y que son muy difíciles de medir, como las demoras y retrasos que generan los retenes de seguridad en algunas carreteras, o la pérdida de tiempo y horas de trabajo que ocasionan los filtros de seguridad y casetas de vigilancia que existen debido a este clima de inseguridad en el que vivimos y que todos tenemos que sortear al entrar a una dependencia de gobierno, empresa, edificio de oficinas o a muchos fraccionamientos habitacionales. Todos estos retenes en sus diferentes modalidades existen por la inseguridad imperante, generando pérdida de productividad en nuestra economía. En países más seguros la movilidad de las personas y las mercancías es mucho más libre y expedita.

La inseguridad también inhibe la inversión y el consumo. Pocos emprendedores se animan a invertir en una ciudad o región con altos índices de criminalidad y tampoco llega el turismo a destinos poco seguros. La encuesta más reciente del Banco de México a especialistas del sector privado revela que el principal obstáculo para invertir en México es la inseguridad.

La inseguridad resta libertad a los ciudadanos, obligando a que vivan encerrados, inhibiendo que los niños puedan salir a la calle por un helado o al parque a jugar con sus amigos; las personas salen menos por las noches a los restaurantes o a algún centro comercial y de entretenimiento a divertirse.

La principal razón de existir del gobierno es garantizar la seguridad física y patrimonial de las personas. Más allá de colores y partidos, es claro que los tres órdenes de gobierno en México están fallando en cumplir su principal obligación. Sin seguridad no hay bienestar ni desarrollo posible.

Ataques como el sufrido por el periodista Ciro Gómez Leyva —con quien nos solidarizamos—, incrementan drásticamente la percepción de inseguridad. El discurso polarizante del Presidente de la República abona al clima de inseguridad y zozobra. Basta ya de distracciones y pretextos, lo que tienen que hacer nuestros gobernantes es garantizar la seguridad y libertad de expresión de todos los periodistas y de todos los mexicanos.

Las autoridades de los tres órdenes de gobierno deben propiciar un clima de seguridad, tranquilidad, paz y concordia; en donde el que actúe bien, le vaya bien, y el que cometa algún delito sea castigado. No debe haber impunidad.

Los mexicanos queremos seguridad para poder salir a la calle libremente, sin temor, sin necesidad de sortear múltiples filtros de seguridad por todos lados; los niños tienen que poder salir por un helado o al parque a jugar con sus amigos. Los mexicanos y empresarios necesitamos seguridad para poder trabajar, generar empleos y ganarnos la vida honradamente.

Sin seguridad no hay inversión ni generación de empleos, sin seguridad no hay bienestar ni desarrollo posible. ¡Basta ya de distracciones y pretextos, exigimos seguridad! #OpiniónCoparmex.

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