México se encuentra en un punto de inflexión. Mientras el país tiene frente a sí una oportunidad histórica para consolidarse como destino estratégico de inversión y talento, el sistema educativo no está formando a las generaciones que esta nueva etapa exige; y el rezago es evidente.
Millones de niños y adolescentes siguen enfrentando condiciones que limitan su aprendizaje: desigualdad, rezagos en infraestructura, falta de inversión y modelos educativos que aún no logran traducirse en resultados. Sin embargo, también existen avances y bases sobre las cuales es posible construir una ruta con visión de futuro.
Desde COPARMEX sostenemos que es momento de pasar de un modelo educativo centrado en la cobertura y los procesos a uno enfocado en el aprendizaje efectivo, con énfasis en la formación integral de las personas y en la vinculación con el sector productivo. No se trata solo de ampliar la cobertura, sino de garantizar el aprendizaje de niños y jóvenes. México no puede seguir postergando esta decisión. Apostar por la educación es apostar por el talento, la productividad y el futuro del país.
Condiciones estructurales y brechas de desigualdad
La infraestructura escolar mantiene brechas regionales. En el sur y sureste persisten carencias en equipamiento, conectividad y servicios básicos, limitando el aprendizaje (Mejoredu, 2024). A ello se suma la inseguridad: 22% del alumnado no se siente seguro en su trayecto a la escuela (vs. 8% OCDE), 7% en el aula y 11% en espacios escolares (PISA 2022).
En este contexto, no puede hablarse de calidad educativa sin entornos seguros y funcionales. El acoso escolar sigue siendo alarmante: 19% de las niñas y 17% de los niños reportan ser víctimas al menos alguna vez al mes.
Además, la educación no recibe recursos suficientes. En 2025, el gasto en educación, ciencia y cultura fue de 3.2% del PIB, por debajo del 4% – 6% recomendado (BID, CIEP, 2025), ubicando a México en el lugar 28 de 38 países de la OCDE. La reducción sostenida desde 2015 ha profundizado el rezago.
Calidad de los aprendizajes y evaluación de resultados
Los resultados de PISA 2022 evidencian un rezago crítico: México ocupa el lugar 35 de 37 países de la OCDE. Solo 34% del estudiantado alcanza el Nivel 2 en matemáticas (OCDE: 69%), 53% en lectura (74%) y 49% en ciencias (76%); apenas el 1% logra excelencia en lectura, frente a 7% internacional. Estos datos reflejan que, ante la falta de innovación pedagógica, capacitación docente y evaluación formativa, el sistema no garantiza aprendizajes significativos.
La permanencia escolar también es un reto: la deserción es de 0.3% en primaria, 2.5% en secundaria, 8.5% en media superior y 6.0% en superior. Aunque hay avances, persiste una pérdida relevante de alumnos. Según el INEGI, el rezago educativo alcanza 19.4% de la población y crece desde 2016, evidenciando un sistema que no responde a las necesidades del país ni asegura movilidad social.
Nuevas habilidades para un mundo en cambio
El sistema educativo mexicano enfrenta un doble reto: cerrar brechas de acceso y calidad, y preparar a las nuevas generaciones para un entorno global cambiante. Niños y adolescentes deben contar con herramientas para adaptarse y liderar en un mundo donde la inteligencia artificial, la digitalización y la automatización transforman todos los ámbitos.
El 86% de los empleadores a nivel mundial prevé que la inteligencia artificial y el procesamiento de datos modificarán sus modelos de negocio hacia 2030. Las habilidades con mayor crecimiento serán IA y big data, redes y ciberseguridad, así como alfabetización tecnológica. A la par, competencias como pensamiento crítico, liderazgo, creatividad, resiliencia y aprendizaje continúan siendo esenciales.
En este contexto, el 70% de las empresas considera el pensamiento analítico como la habilidad más importante hacia 2025, mientras que el 63% identifica las brechas de habilidades como su principal obstáculo. México no puede rezagarse. La formación de perfiles globales deja de ser un objetivo académico para convertirse en una necesidad económica: el país requiere talento capaz de competir, colaborar e innovar en entornos internacionales, especialmente en un contexto de relocalización de cadenas productivas.
Situación actual del sistema educativo
A casi dos años de la implementación de la Nueva Escuela Mexicana, el sistema educativo no ha registrado mejoras significativas en los aprendizajes. Si bien el nuevo modelo plantea un enfoque orientado a la formación integral, la inclusión y el vínculo con la comunidad, estos propósitos aún no se traducen en resultados medibles, y persisten desafíos importantes en su implementación.
El modelo ha privilegiado el acceso y la permanencia por encima del aprendizaje efectivo. Esto ha generado una desconexión entre los objetivos del sistema y la necesidad de mejorar los resultados educativos a nivel individual. En este contexto, la calidad educativa, como eje central de cualquier estrategia formativa, no ha logrado consolidarse como un componente prioritario en la implementación del modelo.
A nivel internacional y en experiencias subnacionales, la evidencia muestra que la mejora educativa se logra con enfoques centrados en el seguimiento de trayectorias de aprendizaje por estudiante, evaluaciones continuas y mecanismos de alerta temprana que permiten prevenir el abandono escolar. En contraste, la limitada cobertura de evaluaciones, aplicadas solo en una parte de las entidades, dificulta contar con información suficiente para tomar decisiones oportunas.
Postura COPARMEX
En COPARMEX sostenemos que la calidad educativa es hoy uno de los principales frenos estructurales para el crecimiento, la competitividad y la movilidad social en México.
Reconocemos la apertura de foros anunciada por el Secretario de Educación Pública, Mario Delgado, como una oportunidad real para escuchar a todos los actores y fortalecer el rumbo del sistema educativo. No obstante, es momento de consolidar un modelo verdaderamente centrado en el aprendizaje, con énfasis en comprensión lectora, pensamiento matemático, habilidades analíticas y formación integral de las personas.
México enfrenta una oportunidad histórica que no puede desaprovecharse. El nearshoring está redefiniendo las cadenas de valor globales y exige talento calificado. Tras nuestra reciente gira a Washington, confirmamos que, a pesar de los retos en la revisión del T-MEC, las condiciones para fortalecer la integración regional con América del Norte son mayores que los obstáculos. Pero esas oportunidades solo podrán materializarse si el país forma personas con las competencias que los sectores estratégicos y de alto valor demandan.
Por ello proponemos una agenda educativa centrada en resultados:
• Un modelo enfocado en aprendizajes clave: comprensión lectora, pensamiento matemático y habilidades digitales como ejes no negociables.
• Formación integral desde edades tempranas, que incorpore habilidades socioemocionales como comunicación, liderazgo, trabajo en equipo y resolución de conflictos.
• Escuelas seguras y dignas, con infraestructura adecuada, conectividad y entornos que garanticen condiciones mínimas para aprender.
• Docentes mejor acompañados y capacitados, con formación continua y evaluaciones diagnósticas que orienten su desarrollo profesional y mejoren el desempeño en el aula.
• Un sistema de evaluación educativa sólido, centrado en el alumno, que permita medir aprendizajes, generar evidencia y orientar la toma de decisiones en política pública.
• Vinculación efectiva entre el sistema educativo y el sector productivo, escalando modelos como la educación dual que ya han demostrado resultados.
• Planes de estudio actualizados y pertinentes, con enfoque en pensamiento computacional, educación financiera y bilingüismo desde la educación básica.
• Participación activa de madres, padres, docentes, sociedad civil y sector empresarial en el diseño y seguimiento de las políticas educativas.
Estos esfuerzos deben articularse en tres ejes estratégicos: actualización curricular con base en evidencia; fortalecimiento de la formación y acompañamiento docente; y un modelo efectivo de participación social. No son ejes paralelos: ninguno funciona sin los otros.
Invertir en educación es invertir en talento, productividad y desarrollo sostenible. Desde COPARMEX asumimos nuestro papel como co-constructores de soluciones, tendiendo puentes entre el mundo educativo y el productivo, porque sabemos que el crecimiento del país depende de lo que hoy se aprende en las aulas.
Sin aprendizaje de calidad, no habrá crecimiento sostenible. Sin educación pertinente, México perderá su lugar en la economía global. Es momento de actuar con decisión, con evidencia y con visión de largo plazo.
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