COPARMEX – Confederación Patronal de la República Mexicana

  1. Home
  2. »
  3. Artículos de Opinión
  4. »
  5. El empresario ante la inteligencia artificial: entre Babel y la construcción del bien común.

El empresario ante la inteligencia artificial: entre Babel y la construcción del bien común.

Artículo escrito por Luis Gerardo Pérez Figueroa, Presidente del Comité de Compromiso Social Empresarial de Coparmex. | Vía: @Excelsior X: @lgpf_gdl

Vivimos un momento histórico que redefine profundamente el papel del empresario en la sociedad. La irrupción de la inteligencia artificial no es sólo una revolución tecnológica; es una transformación estructural que impacta el trabajo, la economía, la dignidad humana y el tejido social.

Frente a este escenario, la reciente encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV ofrece una reflexión de gran actualidad para el sector empresarial. Su mensaje es claro: el futuro no está determinado por la tecnología, sino por las decisiones humanas que orientan su desarrollo. Hoy, esa responsabilidad recae en gran medida en las empresas y en quienes las dirigen.

Así como Rerum Novarum en 1981 de Leon XIII respondió a los retos del capitalismo industrial, Magnifica Humanitas nos interpela ante el poder de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial. La gran diferencia es que, en esta nueva etapa, el poder tecnológico no está concentrado principalmente en los Estados, sino en actores privados: “Hoy… los principales motores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales… el poder tecnológico adquiere así un rostro inédito, predominantemente ‘privado’.”

Esto coloca al empresario en una posición sin precedentes: no solo como generador de riqueza, sino como actor determinante en la configuración del orden social. “La tecnología… no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia y la utiliza.”, nos dice Leon XIV. Esta afirmación coincide con los estudios contemporáneos sobre desarrollo económico, que muestran que el progreso tecnológico puede generar bienestar… o exclusión, dependiendo de cómo se diseñe y para quién. (Poder y progreso, Daron Acemoglu premio nóbel de economía y Simon Johnson)

El verdadero riesgo no es la inteligencia artificial, sino un uso deshumanizado de la inteligencia artificial, lo cual depende de la forma en que las empresas y los empresarios decidamos utilizar la IA. Si la motivación se concentra exclusivamente en mejorar la productividad por la vía de la sustitución de la labor del ser humano, el incremento del control, reducir los costos salariales y disminuir la importancia de la mano de obra, los resultados serán el incremento de la desigualdad y el incremento del poder en pocas manos, lo cual será caldo de cultivo para los conflictos sociales.

La encíclica plantea una visión profundamente exigente del liderazgo empresarial ya no basta con generar utilidades, no es suficiente con crear empleo, hoy, el empresario decide la dirección del progreso. Cada decisión sobre tecnología, inversión, automatización o negocio tiene una dimensión ética.

En primer lugar, la tecnología debe diseñarse y utilizarse centrado en la persona, que no debe ser sustituido, sino complementado y potencializado. La IA debe incrementar las capacidades de la persona, de forma tal que se incremente la productividad marginal del colaborador, haciendo su trabajo mas creativo, diverso y enriquicedor, protegiendo de esta forma la dignidad del trabajo, “El objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo”. El reto es claro: automatizar sin deshumanizar e innovar sin excluir.

Ante esta realidad debemos redifinir el éxito con criterios humanos, la utilidad económica ya no es suficiente: “La libertad económica… debe medirse siempre en función del bien común.”, lo anteiror implica integrar el impacto social, la sostenibilidad y la dignidad humana, en donde la empresa es el agente de desarrollo humano integral. El gran cambio que propone la encíclica es este: “La justicia no concierne sólo a la distribución… sino a todas las fases de la actividad económica.”, es decir, la responsabilidad social no está al final del proceso, está en el modelo de negocio mismo

La pregunta clave para cada empresa hoy debería ser: ¿Nuestro modelo de innovación contribuye al desarrollo de las personas o sólo a la eficiencia del sistema?

Desde Coparmex, como organismo representativo del empresariado responsable, buscamos impulsar un modelo empresarial centrado en la digndidad de la persona e impulsar buenas prácticas y criterios éticos en el uso de IA, fomentar la capacitación y reconversión laboral, promover regulación ética equilibrada y fortalecer la cultura empresarial basada en valores

La encíclica concluye con una exhortación que interpela directamente al liderazgo empresarial: “No temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo… poniendo al ser humano en el centro de nuestras decisiones.”

El futuro no será definido por la inteligencia artificial, sino por la inteligencia moral de quienes la lideran, como empresarios debemos ser constructores de una economía más justa, una sociedad más humana y un desarrollo verdaderamente integral. Porque, en última instancia, la pregunta no es qué tan avanzada será nuestra tecnología, sino qué tan humana será nuestra sociedad.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

PUBLICACIONES RELACIONADAS