
Artículo de Opinión escrito por: Armando Zúñiga Salinas | Vicepresidente de Comunicación de Coparmex Nacional | Vía: @laprensaoem X: @Armando_ZunigaS
Muchas veces, cuando hablamos de extorsión, pensamos en una cifra, una estadística o una nota policiaca más. Pero detrás de ese delito hay algo mucho más profundo: el miedo cotidiano con el que miles de empresarios mexicanos abren sus negocios todos los días.
Es el dueño de una tienda que ya no contesta números desconocidos. El restaurantero que cambia de ruta al salir del trabajo. La pequeña empresaria que prefiere no denunciar porque siente que nadie la va a proteger. Y también es el emprendedor que, además de pagar renta, nómina, impuestos y servicios, ahora tiene que destinar energía emocional a sobrevivir.
La extorsión dejó de ser un problema aislado. Se convirtió en uno de los principales obstáculos para trabajar, invertir y crecer en México.
Los datos más recientes del Monitor de Seguridad de COPARMEX reflejan una realidad preocupante: entre enero y marzo de 2026 se registraron 2 mil 915 víctimas de extorsión, uno de los niveles más altos de los últimos 11 años. En promedio, 32 personas fueron víctimas diariamente.
Pero quizá el dato más duro es otro: según el INEGI, el 97% de las extorsiones no se denuncian o no derivan en una investigación formal. Eso significa que el problema real es muchísimo más grande de lo que muestran las cifras oficiales.
Y no hablamos solamente de grandes empresas. La extorsión golpea especialmente a las micro, pequeñas y medianas empresas; a esos negocios familiares que sostienen millones de empleos en el país. Una llamada puede significar perder clientes, cerrar más temprano, cancelar inversiones o incluso bajar definitivamente la cortina.
Además, el delito evolucionó. Hoy, siete de cada diez extorsiones ocurren mediante llamadas telefónicas, redes sociales o medios digitales. El crimen encontró nuevas formas de intimidar y operar a distancia.
Por eso cobra relevancia la entrada en vigor de la nueva Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión. Sin embargo, el verdadero desafío no está en publicar una ley, sino en aplicarla de manera efectiva en todo el país.
COPARMEX anunció que dará seguimiento puntual, estado por estado, a la homologación de las leyes locales, al fortalecimiento de las fiscalías especializadas y a la instalación de inhibidores de señal en centros penitenciarios, desde donde aún se originan numerosas llamadas de extorsión.
El mensaje es claro: la seguridad no puede seguir viéndose únicamente como un tema de policía y patrullas. También es un tema económico, de confianza y de futuro.
Porque detrás de cada negocio que cierra por miedo, hay familias enteras afectadas. Hay empleos perdidos. Hay sueños detenidos.
Y un país donde emprender se vuelve un acto de valentía, es un país que necesita recuperar urgentemente la tranquilidad para trabajar y crecer.



