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La crisis que no espera.

Artículo de opinión escrito por: Luis Eduardo Durán Luján | Presidente del Comité de Difusión de Coparmex | Vía: El Financiero.

Twitter: @LuisEDuran2

El año pasado escribí acerca de la apremiante necesidad de buscar soluciones reales y urgentes sobre el grave problema de la escasez de agua potable en muchas partes del mundo. Los datos son muy preocupantes. El Foro Económico Mundial estima que, si las actuales tendencias continúan, para el año 2030 habrá mil 600 millones de personas que no tendrán acceso a agua potable. Ese mismo estudio calcula que mil 900 millones de personas no tendrán acceso a instalaciones básicas para la higiene de las manos. Después de haber vivido la pandemia del Covid, no se necesita ser un genio para imaginarnos las posibles consecuencias de esto.

Muchos expertos consideran la falta de agua potable en muchas partes del mundo como la peor crisis que el mundo enfrentará en la próxima década. Es un dato que no podemos vivir sin agua; sin embargo, es un recurso finito cuyo suministro hemos estado dando por sentado, y cada vez es más claro que los tiempos han cambiado. Hace algunos meses señalaba que era evidente que no se han tomado las medidas necesarias para enfrentar este gran problema.

Ante la situación de emergencia que se está viviendo, las Naciones Unidas convocaron a la primera conferencia mundial sobre el agua en casi medio siglo (la última fue en Buenos Aires en 1977). Vale la pena evaluar los resultados de esa conferencia para estar preparados para lo que sigue.

La cumbre de tres días en Nueva York estimuló casi 700 compromisos entre algunos gobiernos locales y nacionales, organizaciones sin fines de lucro y algunas empresas para elaborar una nueva Agenda de Acción del Agua.

También se elaboraron una serie de promesas voluntarias y su avance se supervisará en futuras reuniones de la ONU. La ONU también creará un nuevo panel científico sobre el agua. En general, los organizadores dijeron que estaban contentos de que los gobiernos y los representantes de la academia, las industrias y las organizaciones sin fines de lucro se hubieran reunido para discutir el tema tan a menudo descuidado del agua, y para comprometer miles de millones de dólares para mejorar la seguridad del agua y su acceso a ella.

Sin embargo, admitieron que se necesitaba más que un conjunto de compromisos voluntarios, como un acuerdo global formal, parecidos a los acuerdos climáticos de París de 2015 y el pacto de biodiversidad de Montreal de 2022, así como mejores datos y un mecanismo de financiamiento internacional para salvaguardar los suministros de agua.

Según investigaciones del Instituto del Pacífico, se estima que alrededor del 90 por ciento de los impactos climáticos están relacionados con el agua; a pesar de esto, solo el 3.0 por ciento de los financiamientos climáticos se dedican actualmente a los sistemas hídricos del mundo.

Los conflictos relacionados con el agua han aumentado radicalmente en los últimos años a medida que disminuyen las fuentes, incluidas muchas disputas internas entre habitantes urbanos y rurales, ganaderos y agricultores, así como países vecinos con diferente acceso a agua potable.

No podemos olvidar que por cada grado centígrado que el planeta se calienta, la atmósfera puede contener un 7.0 por ciento más de humedad, lo que lleva a una caída de menos agua potable como lluvia. La realidad es que para atender esta crisis de dimensiones gigantescas hace falta mucho más que promesas no vinculantes y buena voluntad.

Se requieren acuerdos con compromisos y consecuencias por su falta de cumplimiento reales y relevantes. Quizá lo dijo mejor que nadie Nick Hepworth, director ejecutivo de la ONG Water Witness: “Tratar de resolver uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la humanidad con compromisos voluntarios y soluciones basadas en pruebas a medio hacer es como llevar un cuchillo a un tiroteo, simplemente no es lo suficientemente bueno, y representa una traición a los pobres del mundo que soportan la peor parte de la crisis del agua”. Todavía hay mucho por hacer. #OpinionCoparmex.

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