
Artículo de Opinión escrito por Juan José Sierra Álvarez , Presidente Nacional de COPARMEX | Vía: @ElIndependiente X:@jsierraalvarez
Cada cierto tiempo México celebra la llegada de una gran inversión, la construcción de una nueva planta o el anuncio de un proyecto multimillonario. Son noticias importantes porque generan confianza, empleo y crecimiento.
Sin embargo, mientras esas historias ocupan espacios en los titulares, existe otro México que rara vez aparece en las primeras planas y que, sin hacer ruido, sostiene todos los días buena parte de la economía nacional. Es el México de las micro, pequeñas y medianas empresas.
El de la papelería que abre antes de que inicien las clases. El del taller mecánico que lleva décadas atendiendo a las mismas familias. El de la pequeña fábrica que genera empleo en una comunidad donde las oportunidades son limitadas. El de la cafetería, la farmacia, la tienda de abarrotes, la empresa familiar que comenzó con unos cuantos ahorros y hoy permite que varias personas lleven sustento a sus hogares.
Cada 27 de junio se conmemora el Día Internacional de las MiPyMEs. Esta fecha representa una oportunidad para reflexionar sobre el papel que desempeñan millones de Empresarios que todos los días toman decisiones, asumen riesgos e invierten su patrimonio para mantener en marcha sus negocios.
Los datos ayudan a dimensionar su importancia. De acuerdo con los Censos Económicos 2024 del INEGI, México cuenta con 5.5 millones de unidades económicas. El 98.8% corresponde a micro, pequeñas y medianas empresas. En ellas trabaja más del 71% de las personas ocupadas del país, cerca de 20 millones de mexicanas y mexicanos.
Detrás de esas cifras existe algo que pocas veces se reconoce con suficiente claridad: las MiPyMEs son el principal vehículo de movilidad social de México.
Son la oportunidad para que una persona convierta una idea en una empresa. Son la posibilidad de generar patrimonio. Son el espacio donde muchas familias encuentran estabilidad económica. Son, en numerosos casos, el primer empleo de miles de jóvenes y el origen de cadenas productivas que fortalecen regiones completas.
Por eso resulta indispensable mirar también los desafíos que enfrentan. Millones de negocios continúan operando con enormes dificultades para acceder al financiamiento. La informalidad empresarial pasó de 62.6% en 2018 a 64.3% en 2023, limitando el acceso a crédito, capacitación y nuevos mercados. La inseguridad sigue representando costos crecientes para quienes generan empleo. Y la digitalización crece a una velocidad menor a la que exige la economía actual.
Mientras el mundo incorpora Inteligencia Artificial, automatización y nuevas plataformas digitales, muchas empresas mexicanas todavía enfrentan obstáculos para dar ese salto tecnológico. La conversación sobre el desarrollo económico de México debe incluir también el fortalecimiento de quienes ya invierten todos los días en el país.
Porque cada pequeña empresa que crece fortalece una comunidad. Cada negocio que se formaliza amplía oportunidades. Cada emprendedor que encuentra herramientas para desarrollarse contribuye a construir una economía más sólida y más competitiva.
Por esa razón, desde COPARMEX impulsamos iniciativas como Crece Mi Negocio, un ecosistema apoyado en Inteligencia Artificial que busca acercar capacitación, diagnóstico empresarial, herramientas digitales y vinculación estratégica a miles de empresas mexicanas. El objetivo es claro: acompañar a más negocios para que puedan crecer, innovar y aprovechar las oportunidades que hoy ofrece la economía global.
México necesita más inversión, más productividad y más competitividad. Pero también necesita reconocer que gran parte de esa fortaleza ya existe.
Hay millones de Empresarios que todos los días levantan una cortina, abren una oficina, encienden una máquina o reciben a sus primeros clientes.
Son ellos quienes mantienen en movimiento a México y fortalecerlos es una apuesta por el futuro del país.



