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Megamenazas.

Artículo escrito por: Luis Eduardo Durán Luján, Presidente del Comité de Difusión de Coparmex, vía El Universal.

En las últimas semanas, se ha hablado mucho de lo que nos espera en este año que apenas comienza. Los que hemos visto la predicción de los expertos por muchos años, sabemos que estas predicciones resultan imprecisas y, en muchas ocasiones, incorrectas. Sin embargo, hay algunos expertos que parecen tener una capacidad de análisis superior y sus predicciones con frecuencia se convierten en realidad. Tal es el caso del veterano economista Nouriel Roubini quien pronosticó correctamente la crisis del 2008. Roubini acaba de escribir un nuevo libro llamado “MEGAMENAZAS” sobre 10 problemas económicos gigantes que enfrenta el mundo, y que si no se atienden con sentido de urgencia, podrían desencadenar la peor crisis económica de nuestra historia.

Dos de las principales amenazas están interrelacionadas. La primera, la alta inflación. Es conocido por todos cómo la inflación aumentó bruscamente a lo largo de 2022 en todo el mundo. Las tendencias estructurales sugieren que el problema será más largo que transitorio. Específicamente, muchos países están ahora involucrados en varias iniciativas para combatirla, algunas reales, otras metafóricas, que conducirán a déficits fiscales aún mayores y más monetización de la deuda. Otra de las grandes amenazas, según Roubini, es la de la deuda. Los niveles de deuda, tanto privada como pública, son los más altos de la historia. Si analizamos con detalle, el mundo entero se parece a Argentina, que ha incumplido con su deuda nueve veces desde su independencia en 1816.A finales de 2021, la deuda global, tanto pública como privada, superaba el 350% del producto interior bruto del planeta. Las deudas explícitas no son la única preocupación, las deudas implícitas son aún más alarmantes. Incluso las sociedades más ricas no son suficientemente ricas como para cumplir con todas las promesas hechas a sus ciudadanos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha estimado que los pasivos por pensiones gubernamentales sin financiación o con financiación insuficiente en las 20 principales economías ascienden a 78 mil millones de dólares. “La deuda implícita es una gran bomba de tiempo y una grave megamenaza.” Estos dos problemas se combinan para hacer una tormenta casi perfecta. Para combatir la alta inflación, los bancos centrales del mundo, han aumentado las tasas de interés, aumentado de inmediato el nivel de la deuda para todos.

Adicionalmente, hay otras tres “megamenazas” que se relacionan entre sí y que se combinan para que, en mi opinión, sean las cinco más importantes de las que 10 que menciona Roubini en su libro. A estas tres se les puede llamar guerras. El mundo está pasando por una forma de “depresión geopolítica” coronada por la creciente rivalidad entre Occidente y las potencias revisionistas alineadas (si no aliadas) como China, Rusia, Irán, Corea del Norte y Pakistán. La guerra fría ha regresado con nuevos bríos. La brutal invasión rusa de Ucrania aún podría expandirse e involucrar a la OTAN. Israel, y por lo tanto Estados Unidos, está en curso de colisión con Irán, que está en el umbral de convertirse en un estado con armas nucleares.

Y Estados Unidos y China se empiezan a enfrentar en muchos escenarios globales (incluyendo Taiwán) en búsqueda de la supremacía mundial. Todo esto con niveles de gasto sin precedentes a costa de muchos programas de bienestar. Otra guerra es la del cambio climático que será muy costosa tanto para el sector público como para el privado. La mitigación y adaptación al cambio climático podría costar miles de millones de dólares al año en las próximas décadas. La tercera guerra es la que hemos vivido más de cerca en estos últimos años: La guerra contra futuras pandemias.

Finalmente, ¿qué propone Roubini para contrarrestar estas megamenazas? No mucho. Como sucede con frecuencia a algunos economistas, se amplían mucho en el diagnóstico pero se quedan cortos en soluciones. Sólo siete páginas de su libro están dedicadas a un futuro más utópico. La realidad es que la humanidad ha experimentado y soportado muchos momentos complicados en el pasado. La dos grandes guerras por poner un par de ejemplos. Las grandes crisis a menudo han impulsado una acción colectiva que era impredecible en ese momento.

Nuestra respuesta estratégica a estas crisis debe ser una estrategia agresiva para restablecer el crecimiento a largo plazo. Los gobiernos del mundo deben diseñar paquetes de estímulo económico que incluyan medidas dirigidas a la inversión en investigación y desarrollo, una infraestructura moderna (inteligente), educación, ecologización de la economía, apoyo a la innovación y a las PYMEs. El único remedio eficaz para que todo esto ocurra es la cooperación internacional. Es nuestra única esperanza para un futuro más justo y resiliente.

 

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