
Artículo de Opinión escrito por Juan José Sierra Álvarez , Presidente Nacional de COPARMEX | Vía: @elsolde_mexico X:@jsierraalvarez
A días de haber arrancado la Copa Mundial de Futbol 2026, México vive ya los efectos de una fiesta deportiva que ha puesto los ojos del mundo sobre nuestras ciudades sede.
Más allá de la emoción en los estadios, estamos ante una ventana de exposición global que nos exige visión de Estado. Para Coparmex, este evento es el motor necesario para acelerar una agenda de desarrollo regional de largo aliento.
Los datos respaldan este optimismo. Según #DataCoparmex, 53% de nuestras empresas percibía que el entorno para hacer negocios mejoraría con el evento, una expectativa que hoy se traduce en actividad comercial real.
Entre 2020 y 2024, nuestras sedes vieron nacer más de 184 mil nuevas unidades económicas. La profesionalización del transporte, la expansión del hospedaje alternativo y el dinamismo de la proveeduría local son prueba de que el sector privado hizo su tarea para estar a la altura.
Las proyecciones de derrama económica son ambiciosas, pero el verdadero éxito residirá en nuestra capacidad de integrar a las micro y pequeñas empresas en las cadenas de valor y de convertir la infraestructura temporal en beneficios permanentes.
Sin embargo, el potencial de este Mundial no puede aislarse de nuestra realidad competitiva. La atracción de inversión y el éxito de eventos globales dependen de condiciones innegociables: seguridad, certeza jurídica y energía suficiente.
Precisamente con esta convicción, he encabezado esta semana en Ginebra, en el marco de la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, una delegación que ha posicionado a México como un referente global de diálogo social.
Ante líderes de la OIT, organismos internacionales y cámaras empresariales de América y Europa, hemos compartido la experiencia del Consejo Social, Económico y Ambiental (CONSEA) como nuestra mejor carta de presentación. En mis encuentros con el Director General de la OIT, Gilbert Houngbo, y con la dirigencia de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), he enfatizado que México está listo para la inversión global, siempre que garanticemos el respeto al Estado de Derecho y una visión de futuro basada en la productividad.
Esta labor de vinculación internacional que realizamos en Ginebra es el complemento necesario del trabajo que hacemos en casa: mientras nuestras ciudades reciben al mundo, nosotros construimos los acuerdos que darán certidumbre a quienes decidan apostar por México.
El legado del Mundial 2026 y de nuestros esfuerzos de vinculación internacional debe ser consolidar a México como un destino confiable, capaz de capitalizar la relocalización de cadenas productivas y aprovechar las ventajas del T-MEC.
Que estos días de competencia deportiva y nuestra labor en Ginebra sean los catalizadores de una competitividad renovada.
En Coparmex estamos listos para colaborar, invertir y trabajar. El Mundial es nuestra casa, nuestra oportunidad y nuestra responsabilidad. Hagamos que valga la pena.



