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Empresarias bien femeninas

Artículo de opinión escrito por Rosa Marta Abascal,  Vicepresidente de Comunicación e Incidencia COPARMEX | Vía Reforma

Twitter: @rmabascal

“Sólo comprendiendo su verdadera esencia, la mujer podrá tomar el control de su vida”.  Allison Jolly
Mujer, ama de casa, madre, esposa o proveedora. Se ha abierto camino en la vida incorporándose en el mundo laboral sacrificando -en ocasiones- su alma femenina con tal de ser aceptada en un mundo de hombres.

¿Su historia? Lejos de ser de liberación, ha sido de doble carga. Por la mañana atiende a su familia, corre al trabajo, se enfrenta a situaciones hostiles y discriminatorias. Como consecuencia emula lo que hizo la jurista Concepción Arenal para tener un lugar en la Universidad Complutense: se vistió como hombre sacrificando su ser mujer. Por la noche llega a hacer limpieza, comida, dormir unas horas y comenzar de nuevo…

Hay quien califica el trabajo de casa como poco digno, carente de valor y que impide la plenitud de una mujer; que hay que liberarse de la maternidad la cual provoca represión y subordinación. Se postula como ideal la mujer entregada a su profesión, que se pone por delante de cualquier otra realidad siendo modelo de emancipación. Este planteamiento lastima a la empresa y a la familia:

1. Una de las características más valoradas de una empresa es la capacidad de crear un ambiente de trabajo que proteja a todos sus colaboradores. Las empresas humanas, sustentables, responsables socialmente, son ambicionadas como lugar de trabajo. Paradójicamente es en el modelo ideal de familia donde la mujer crea ese ambiente hospitalario, procura el bien ser y bien estar de todos. Cuando una mujer, por sentirse minusvalorada, comienza a actuar como hombre, pierde esta esencia de construir humanidad que a su vez es el modelo de la empresa ideal.

2. Sin madres no hay hijos, sin hijos no hay sociedad, no hay mexicanos, no hay quien consuma ni quien produzca, no hay líderes, no hay políticos, no hay empresarios, no hay médicos, sin madres no hay mundo.

3. Para quien ha administrado una casa queda claro que el hogar es empresa, con su área de compras, mantenimiento, enfermería, desarrollo, nutrición… y crea valor. Una ama de casa es una emprendedora. El valor económico que aporta es incalculable o ¿cuánto vale la seguridad emocional de un hijo?, ¿o el apoyo de salud para un abuelo?

En Coparmex estamos convencidos de que la aportación de una mujer tanto en la empresa como en la familia es insustituible. La respuesta entonces está en la conciliación trabajo-familia. Merecemos alternativas creativas, caminos alternos y flexibles, condiciones laborales favorables específicas y diferenciadas entre hombres y mujeres, con una especial atención a la maternidad.

Sobre todo resulta urgente que las mujeres nos recuperemos a nosotras mismas, valoremos y promovamos nuestra feminidad. México necesita a sus mujeres y a sus hombres, empresarias y empresarios, con sus características complementarias, para seguir construyendo empresas, para seguir consolidando a esta gran nación.

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