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La importancia de las diferencias para el proceso electoral

Artículo de opinión escrito por Gustavo Almaraz Petrie, Presidente del Comité de Estrategia Pública de Coparmex | Vía @SinEmbargoMX

“Dado que estamos insertos en el proceso electoral de junio, no hay que dejar de lado la responsabilidad que tenemos todos de cuidar y preservar nuestra democracia”.

Con la llegada de los próximos comicios del 2 de junio, es importante reflexionar sobre los diferentes aspectos que entrarán en juego en materia económica y política, incluyendo la conformación del Estado Federal y el fortalecimiento de la democracia.

Si bien, es cierto que, con todo y los cambios en las fuerzas políticas, los aspectos fundamentales no sufren modificaciones sustantivas a la estructura y características generales, debe procurarse, en todo momento, la vigilancia de distintas actividades y conductas alrededor de la misma. Por ejemplo, la de la interacción de las diferentes entidades federativas con el Estado Federal, un aspecto esencial para la configuración político-económica de nuestro país, así como la representación real de los ciudadanos.

Con el liderazgo que ha tenido la actual administración frente a los diferentes niveles de gobierno, se ha hecho patente una “disciplina” en el actuar de los poderes. Esto, desde luego, no es nada deseable en el largo plazo, ya que, de continuar dicho comportamiento, se verían vulnerados los pilares de autonomía, soberanía, libertad y diversidad que dan sustento y solidez a la democracia en nuestro país.

Actualmente, 23 de los 32 estados están alineados a un mismo proyecto y a una misma línea discursiva. Como resultado, cubrir las necesidades específicas locales se puede volver una experiencia retadora. Para visualizarlo se puede pensar en la diferencia de necesidades de servicios, infraestructura, personal especializado y tecnología que tiene un estado del norte de la República, con aquellas que tiene uno del sur.

Lo anterior puede implicar distintas consecuencias. La centralización en la toma de decisiones y en la configuración de un plan de gobierno, por ejemplo, no solo desposeería a los estados de su autonomía política, sino que, afectaría a la población que los conforma amenazando sus principios de pluralidad, diversidad y representación específica; negándoles la oportunidad de participar y de verdaderamente influir en aquellas políticas y mecanismos que pudieran afectar a sus comunidades.

Ahora, hablando de los contrapesos al interior del Estado, veríamos también muy limitado el rango de acción de las entidades y cargos que fuesen contrarios a las disposiciones encarnadas por la fuerza en el poder. Evidentemente, esto tendría graves repercusiones en los principios democráticos y en la instauración correcta de las vías de entendimiento y diálogo.

Dado que estamos insertos en el proceso electoral de junio, no hay que dejar de lado la responsabilidad que tenemos todos de cuidar y preservar nuestra democracia. Para lograrlo, deberemos priorizar una toma de conciencia profunda sobre los proyectos y las propuestas que se nos presentan, lo anterior, tomando en cuenta, también la importancia del ámbito locales y estatal, no solo enfocándonos en las elecciones presidenciales.

Debemos tener presente que la organización política que nos rige surgió de la necesidad de dar voz y de personificar los múltiples intereses y necesidades dentro de un territorio sumamente distinto. De igual manera, debemos buscar que quienes nos representen, sean dignos depositarios de nuestros mensajes y preocupaciones, que tengan la facultad y responsabilidad de transmitirlos con las instancias correspondientes para que estos puedan ser resueltos en favor de la colectividad.

Por último, debemos ejercer nuestro derecho legítimo de escuchar, dialogar y elegir a los representantes que más se adecuen a nuestros proyectos, formas de vida y metas dentro de la sociedad de la que somos parte; todo exigiendo el cumplimiento cabal del respeto a la diversidad de voces que conforman a nuestro Estado.

En un país tan plural y diverso como México, resulta impensable permanecer en una polarización de dos hemisferios aparentemente irreconciliables. Si bien, existen muchos defectos y áreas de oportunidad en la democracia como forma de gobierno, particularmente en la democracia mexicana, es necesario alimentar este sistema de diálogo y negociación; para garantizar que se atiendan la pluralidad de intereses y necesidades presentes en el país.

Por lo anterior, es indispensable que como ciudadanos nos involucremos y busquemos salir de la narrativa del bien y del mal, y verdaderamente analicemos aquellas propuestas, candidatas, candidatos y proyectos que estén más alineados con nuestras necesidades. #OpiniónCoparmex

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