La voz de la IP | Las acciones fiscales de simulación gubernamental

Artículo de opinión de Reginaldo Esquer, Presidente la la Comisión Nacional Fiscal de Coparmex

Twitter: @Reginaldo_EF

El gobierno federal está empeñado en cumplir las promesas de campaña hechas por el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, beneficios para los adultos mayores, para los jóvenes para conseguir su primer empleo, entre otros.

En sí mismos, esos programas sociales no tienen objeción, merecen ser ayudados, son sectores vulnerables que dejaron de ser atendidos como se debía. Sin embargo, lo que no queda claro es de dónde obtendrá los recursos para pagar esos compromisos.

Nuestra tesis personal es que el gobierno federal entró en un proceso donde simula acciones disfrazadas de razones diferentes para generar los recursos fiscales que requiere, pero que aun así serán insuficientes. Veamos lo que dice y lo que hace.

La administración federal dice combatir a las empresas fantasmas, eliminando la figura de la compensación universal, pero lo cierto es que lo que hace es quedarse con los saldos a favor de impuestos de las empresas que nada tienen que ver con esas prácticas indebidas, pero no sólo es eso, porque quedando como única opción para recuperar sus saldos a favor, se promueve por el contribuyente una solicitud de devolución, pero la autoridad hacendaria regatea dicha devolución a plazos mayores a seis meses.

Los contribuyentes pequeños de México no podrán con esa carga, esos saldos a favor es liquidez de las empresas, que por la mecánica del impuesto implica primero pagarlo para luego recuperarlo.

¿Entonces de dónde saca recursos el gobierno federal para sus programas sociales? La respuesta es simple: negar o entretenerles a los contribuyentes el legítimo derecho de solicitar la devolución de saldos a favor. Eso, definitivamente, le da flujo.

UNA MÁS

El gobierno federal crea vía un Decreto, un estímulo fiscal para los contribuyentes de la zona fronteriza norte del país, consistente en reducir el Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 16 por ciento a ocho por ciento, y el Impuesto Sobre la Renta (ISR) de 30 por ciento a 20 por ciento. Eso es lo que parece, pero en realidad la autoridad hacendaria genera un decreto diseñado con obstáculos legales que impide a las empresas obtener los estímulos, otra vez la simulación.

¿Sabe usted a cuántos contribuyentes les otorgaron el estímulo en la región fronteriza al 31 de marzo de este año? Tratándose del ISR sólo a 872 contribuyentes y se les rechazó a ocho mil 812 contribuyentes.

Dos notas: vea usted el alto número de rechazo de trámites, un poco más de nueve por ciento de los contribuyentes que tramitaron el estímulo los autorizaron, y segundo, son más de tres millones de contribuyentes en toda la frontera norte y ¿sólo presentan el trámite menos de nueve mil?, ¿eso significa que el contribuyente ya sabe que se lo van a negar? o simplemente desconfía del estímulo y del propio gobierno que ni lo solicita.

Invitemos al gobierno federal a evitar la práctica de la simulación, particularmente en las acciones fiscales, podemos ser a veces un poco lentos, pero nos terminamos dando cuenta de todo.

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