
Artículo de Opinión escrito por Hector De La Miyar Garza | Presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo Regional, Fronterizo y Portuario | Vía: @ElIndpendiente
La migración es un desafío permanente que genera historias de valentía y superación. ¿Cuáles son las profundas causas estructurales que impulsan a miles de personas a desplazarse? La violencia, la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades.
De acuerdo con datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), principal organismo que trabaja con Naciones Unidas, en 2025 el 46% de las personas migrantes encuestadas consideró a México como su destino, frente al 24% obtenido en 2024.
La mayoría proviene de Venezuela, con el 50%; en segundo lugar, de Honduras, con 12%; Guatemala, con 10%, y Colombia y Ecuador con 7% cada uno.
Miles de migrantes han llegado a territorio nacional decididos a cruzar a Estados Unidos, pero muchos han optado por quedarse en México.
La OIM ha reportado que la cifra de personas migrantes en tránsito por México ha disminuido desde inicios de 2025, con la aclaración de que la migración irregular continúa como resultado de un mayor control dentro de México y en la frontera sur de Estados Unidos, lo que ha obligado a muchas personas a pagar por rutas más peligrosas, con un mayor costo económico.
La migración registró un comportamiento diferente en comparación con 2025, porque, de acuerdo con la OIM, en el primer trimestre de 2024 se mantuvo la tendencia creciente en el número de personas en situación migratoria irregular registradas por la autoridad migratoria mexicana.
El récord histórico alcanzó 360 mil 146 eventos durante este periodo; el 60% correspondió a hombres adultos y el 28% a mujeres adultas. El porcentaje restante, de niñas, niños y adolescentes, se dividió por igual entre ambos sexos, y estas proporciones se mantienen sin cambios significativos desde 2022.
Uno de cada cuatro eventos correspondió a personas nacionales de Venezuela, y el 30% se dividió proporcionalmente entre ciudadanos de Honduras, Guatemala y Ecuador.
De 2018 a 2024, Tabasco y Chiapas, dos de los estados fronterizos del sur, han albergado a la mayor cantidad de personas migrantes, desde aquellas que han solicitado la condición de refugiados hasta personas en situación migratoria irregular.
Desde tiempos inmemorables, el ser humano tiende a explorar nuevos horizontes, creyendo que en otros países hallará la abundancia y prosperidad que en su país natal no logró encontrar, dándose así a la tarea de migrar. En algunos casos, solamente lo hace un miembro de la familia, por lo regular el varón, el sostén y pilar del hogar.
La migración de estas valiosas personas es sui generis, pues en su país natal están ubicadas dentro de la pobreza, mientras que quienes logran cruzar la frontera y establecerse laboralmente aportan significativamente a la economía del país, con millones de dólares en impuestos federales y mano de obra de calidad en trabajos que los ciudadanos nacionales no quieren realizar.
La migración sin orden se convierte en un verdadero problema político en los países hacia donde las personas se desplazan.
Como sociedad, ¿qué estamos dispuestos a hacer? ¿Como empresarios, qué estamos haciendo?
México tiene la oportunidad de consolidarse como un país de destino, donde el sector empresarial y el gobierno trabajen juntos para gestionar una migración productiva que contribuya al desarrollo económico y social.



