
Artículo de opinión escrito por: Ximena Céspedes | Vicepresidenta Nacional de Desarrollo Democrático y Cabildeo de COPARMEX | Vía: @Forbes_Mexico X: @XimenaCespedesA
Una reforma electoral mal procesada y sin consensos puede provocar una crisis política que, más que ayudar, sería una fuente adicional de problemas de estabilidad, gobernabilidad y certidumbre.
En días pasados estuve en la toma de protesta del Consejo Directivo de COPARMEX Puebla. En ese evento tan relevante para la institución, tanto nacional como local, mencioné lo que considero es un tema toral: ante un contexto de inestabilidad e incertidumbre nacional e internacional, la mejor reforma electoral es que no haya reforma.
El contexto incierto se encuentra motivado por una reconfiguración de la geopolítica mundial, una embestida narrativa y arancelaria por parte de Estados Unidos y un complejo entorno económico. Esta inestabilidad también ha sido producto, en México, de las reformas al poder judicial y la ley de amparo, los desafíos en temas estructurales como la seguridad y la migración, y la puerta a una renegociación del T-MEC.
Por lo mismo, una reforma electoral mal procesada y sin consensos puede provocar una crisis política que, más que ayudar, sería una fuente adicional de problemas de estabilidad, gobernabilidad y certidumbre, que son indispensables para el fomento de la economía, la inversión y el desarrollo empresarial.
La confianza de inversionistas nacionales e internacionales depende de certeza jurídica, instituciones sólidas y de la capacidad del Estado para garantizar seguridad.
Los empresarios de hoy tenemos una convicción profunda: que el liderazgo empresarial tiene una responsabilidad histórica con nuestra sociedad, la cual es asumir y aceptar el compromiso de servir, de representar con dignidad al empresariado y de trabajar incansablemente por el bien común.
Como Confederación asumimos tres grandes compromisos:
- Fortalecer a nuestras empresas, impulsando la capacitación, la innovación, la competitividad y el desarrollo del talento humano, porque empresas fuertes generan empleos dignos y bienestar social.
- Ser una voz firme y propositiva. Hemos dialogado y continuaremos dialogando con respeto, pero con determinación. Defenderemos el Estado de Derecho, la certeza jurídica y las condiciones que permitan la inversión y el crecimiento.
- Promover un empresariado socialmente responsable. Creemos en la empresa como agente de cambio. Nuestro compromiso no solo es económico; también es ético y social.
Las reformas deben surgir del consenso de todos los actores, empezando por el ciudadano, y construirse mediante un diálogo incluyente que fortalezca la confianza en las instituciones.
Por eso, desde COPARMEX hemos señalado que la prioridad debe ser mantener la seguridad, fortalecer el Estado de Derechos y generar condiciones para la inversión y el crecimiento económico.
Continuaremos trabajando juntos: ciudadanía, empresariado y Gobierno. Pero, definitivamente, no es el momento para una reforma electoral. #OpiniónCoparmex



