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Un nuevo mundo, oportunidad extraordinaria para México.

Artículo escrito por: Luis Eduardo Duran Luján, Presidente del Comité de Difusión de Coparmex, vía Forbes México.

Se ha hablado mucho de los grandes cambios que han surgido a raíz de todos los retos que hemos vivido desde principios del 2020.

Una de las obras más importantes del dramaturgo William Shakespeare es “La Tempestad”.  En ella, uno de sus principales personajes, Miranda, al ver las posibilidades que hay en el mundo más allá del que conoce habla de un “Magnifico Mundo Nuevo” o “Brave New World” como lo escribe Shakespeare originalmente en inglés.  Esta frase da origen a uno de los libros más reconocidos del siglo pasado, del inigualable Alex Huxley. El titulo en español es un muy desafortunado “Un mundo Feliz” que en realidad no le hace justicia a la intención del autor que quiso hablar de lo que nos esperaba a todos en un mundo futuro. A los que hemos leído este libro, los últimos años que hemos vivido y los cambios tan radicales que hemos visto nos recuerdan que pareciera que estamos viviendo en verdad un “mundo nuevo”. Sobre todo, ahora que finalmente parece que vamos a dejar atrás la pandemia del Covid, es momento de hablar de la nueva realidad a la que nos vamos a enfrentar todos en los próximos años.

Se ha hablado mucho de los grandes cambios que han surgido a raíz de todos los retos que hemos vivido desde principios del 2020. Los expertos que analizan las mega tendencias coinciden en tres que claramente están transformado al mundo y lo seguirán haciendo durante la próxima década. En primera estancia la regionalización de las economías del mundo. La globalización ha sido una tendencia clave en el comercio internacional durante muchos años, determinando el desarrollo de industrias, países y regiones. Pero el mundo ha cambiado de manera fundamental debido a la combinación de algunos acontecimientos sin precedente: la crisis del Covid-19, las interrupciones de la producción y las cadenas de suministro en los últimos dos años han provocado cambios estructurales muy importantes en los mercados.  Lo más importante en las cadenas de suministro es la certidumbre y tenerlas cercanas ayuda a que estas sean más eficientes y confiables. Como ya lo hemos comentado en esta columna, esta tendencia representa una oportunidad extraordinaria para México que debemos de aprovechar con sentido de urgencia apalancando el TMEC y la cercanía con Estados Unidos.

Muy ligada de la regionalización la segunda tendencia es el aumento del populismo y del nacionalismo.  La crisis del COVID ha cambiado de manera radical la perspectiva y las prioridades de los países, las empresas y las personas.  A medida que aumentan las dificultades económicas, las tendencias a buscar soluciones o culpables llevan al inevitable crecimiento del nacionalismo y la política de “mi nación primero” o “mi gente” primero. Los movimientos populistas no distinguen entre tendencias de derecha, como lo podemos ver en el populismo de Bolsonaro en Brasil o Trump en Estados Unidos, o de izquierda como el Presidente Lopez Obrador en nuestro país o Petro en Colombia.

Finalmente, la tercera tendencia y quizá la más importante sea la transformación de China como  una potencia a la par de Estados Unidos. El ascenso geopolítico de China, se ha estado gestando durante más de tres décadas. Pero si bien China se ha transformado con éxito en una superpotencia económica y tecnológica, pocos esperaban que se convirtiera en una superpotencia con ambiciones de liderazgo global. El surgimiento de Beijing como potencia global ha creado tensiones. Las primeras expectativas de que la integración de China en la economía mundial conduciría a la liberalización en el país y la moderación en el extranjero han resultado demasiado optimistas, especialmente desde que el presidente Xi Jinping llegó al poder en 2012. En cambio, Xi ha supervisado una represión interna contra la disidencia, con el fin de apuntalar y expandir el control del Partido Comunista Chino sobre todos los aspectos de la sociedad china. Las reformas económicas necesarias han quedado en un segundo plano, mientras que las prácticas comerciales desleales, como las transferencias forzadas de tecnología y otras restricciones para las empresas extranjeras que operan en China, han dado lugar a una guerra comercial con Estados Unidos y a crecientes críticas de Europa. Es claro que China buscará promover su propio bloque anti-occidental lo cual únicamente reforzará la tendencia hacia la regionalización.

Para nuestro país todos estos cambios nos han llegado en un momento en el que este “nuevo mundo” se alinea de manera extraordinaria con nuestras ventajas competitivas. Las cadenas regionales y el distancimiento entre China y Estados Unidos son tendencias que van a durar cuando menos por los siguientes 5 años. Debemos transformarnos para potencializar nuestro crecimiento futuro con un sentido de urgencia sin precedentes.  Albert Einstein dijo una vez: “La medida de la inteligencia es la capacidad de cambiar.” La adaptabilidad debe ayudarnos a pensar de forma innovadora y a encontrar soluciones creativas para nuestro desarrollo.  Las oportunidades no pueden ser más claras.

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