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Urgente una nueva estrategia de seguridad

Artículo escrito por Óscar de Jesús Martínez Treviño, Presidente de Coparmex Nuevo León vía Sin Embargo Mx

Twitter: @oscarmartinezt

Dice una frase muy sabia, “quien no vive para servir, no sirve para vivir”.  Reflexionando sobre esta frase y sobre la muy lamentable situación por la que atraviesa la seguridad en nuestro país, uno no puede dejar de preguntarse, si no resulta un sinsentido que una sociedad deba padecer a un gobierno incapaz de brindarle seguridad, cuando fue precisamente la búsqueda de seguridad lo que motivó hace miles de años al ser humano a agruparse en sociedad y a designar de entre ellos a un gobierno.

La seguridad de los ciudadanos no es, por tanto, algo que los gobiernos otorguen graciosamente a las personas, sino que, por el contrario, se trata de una obligación esencial de todo gobierno, que es a la vez, fundamento mismo de su razón de ser.

De hecho, la seguridad es un derecho humano fundamental reconocido como tal en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según la cual “Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado a través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que constituyan amenazas, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes”.

Desafortunadamente, en esta importantísima tarea, el gobierno mexicano nos ha quedado a deber, no de ahora sino desde hace muchos años. Sin embargo, la situación de inseguridad que ya era mala antes del 2018, sólo se ha agravado desde entonces. Durante la actual administración, hemos ya rebasado la muy lamentable cifra de 115 mil víctimas de homicidios dolosos, un récord si se le compara con el mismo lapso de sexenios anteriores.

De igual forma, en lo que va de este año han sido asesinados 11 periodistas en México (30 desde el 1 de diciembre de 2018), lo que coloca a nuestro país como uno de los más peligrosos para el ejercicio del periodismo en el mundo, según organizaciones como Reporteros sin Fronteras.

El control de grandes extensiones del territorio nacional por parte del crimen organizado – agravado ahora con su pretendido salto a la arena política según un sinnúmero de indicios y reportajes de los más recientes procesos electorales – así como al hecho de que casi el 95 por ciento de los delitos denunciados en México quedan sin resolverse según México Evalúa, el panorama es francamente desolador.

Por ello, duele que un tema tan relevante y sensible para la población de este país, se trivialice con debates ideológicos sin sentido o frases francamente pueriles como la de “abrazos no balazos”. En México nos urge menos discusión y más resultados.

Las estrategias deben juzgarse no por las intenciones que les dieron vida, sino por sus resultados objetivos y concretos. De forma tal que, si los resultados de las actuales estrategias lejos de haber mejorado la situación de seguridad en nuestro país la han empeorado, entonces no queda sino reconocerlo y a partir de un juicio realista de la situación prevaleciente, definamos nuevas y mejores estrategias para atacar el problema y dar los resultados que la sociedad espera. Dejemos de improvisar y busquemos aprender de los casos de éxito que hay en el mundo.

No perdamos la esperanza. Tenemos el derecho a exigir de nuestro gobierno, pero además tenemos la obligación moral para con nuestros hijos, de construir un país de leyes en el que se respete el Estado de Derecho; en el que, sin violentar los derechos humanos de los delincuentes, la regla sea que se les persiga y castigue con todo el rigor de la ley (hoy, por desgracia, esto resulta ser más la excepción que la regla). En otras palabras, debemos seguir aspirando y trabajando para lograr un país en el que ser un buen ciudadano pague mucho más que ser un delincuente.

Porque por doloroso que resulte y parafraseando la frase con la que inicié, un gobierno que no sirve para dar seguridad a sus ciudadanos, simple y sencillamente, ¡no sirve para nada!

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