
Artículo de Opinión escrito por Sharzy Molina Guizar, Presidenta de la Comisión Nacional de Salud de Coparmex | Vía: @elsolde_mexico X:@psicsharzy
Cuando el mundo voltea a ver a México como el próximo gran hub farmacéutico de América del Norte, México todavía discute si tiene presupuesto para modernizar a su regulador.
Esa tensión define al sector salud hoy. No como fracaso, sino como diagnóstico preciso y los diagnósticos precisos son siempre el primer paso hacia las decisiones correctas.
La oportunidad es real
Los números no mienten: México es el segundo mercado farmacéutico más grande de América Latina, valuado en 18 mil millones de dólares, con crecimiento proyectado de 6.4% anual hacia 2028 (IQVIA). Esta semana lo confirmaron hechos concretos: siete memorandos de entendimiento firmados con empresas canadienses en manufactura farmacéutica y salud digital, y una inversión anunciada de 2 mil millones de pesos para construir una planta de ingredientes farmacéuticos activos en Hidalgo.
El mundo apuesta por México. La pregunta legítima es: ¿está México listo para recibirlo?
El cuello de botella que hay que resolver
COFEPRIS enfrenta una contradicción estructural: en 2026 incrementó tarifas de registros sanitarios y permisos de importación, mientras los compromisos del Programa de Simplificación Administrativa permanecen incumplidos por insuficiencia presupuestal y rezago tecnológico. Los tiempos de aprobación en México promedian entre 18 y 36 meses, frente a los 12 meses del estándar internacional. Esa brecha no es un dato técnico: es una barrera de inversión.
“En un país donde 75.2% de los adultos tiene sobrepeso u obesidad, bloquear el genérico de semaglutida no es un debate regulatorio: es un asunto de equidad sanitaria”.
El caso de la semaglutida lo ilustra con precisión: laboratorios mexicanos están listos para producir su genérico – medicamento clave para obesidad y diabetes tipo 2- pero COFEPRIS aún no puede autorizar los registros. Estados Unidos, Canadá y Argentina ya lo aprobaron. El original de patente cuenta hasta seis veces más que su equivalente genérico proyectado. (ENSANUT 2022).
Las Señales del Mercado
FEMSA – operador de YZA, Farmacon y Moderna – cerró 335 farmacias en México en doce meses y analiza salidas estratégicas por bajo desempeño. Con cerca de 22,000 unidades privadas que actúan como primer punto de contacto sanitario para millones de mexicanos, ignorar esta señal sería un error de política pública. La infraestructura privada de acceso a medicamentos no puede darse por garantizada.
Lo que México puede hacer
Desde COPARMEX, la propuesta es propositiva: primero, dotar a COFEPRIS del presupuesto y arquitectura tecnológica que su mandato exige; segundo avanzar con decisión en genéricos de alto impacto, siguiendo el modelo de cooperación regulatoria México-Brasil; tercero, integrar al sector privado como aliado estructural – no como actor paralelo – en la estrategia nacional de salud.
México tiene talento científico, posición geográfica privilegiada, capacidad manufacturera emergente y un mercado interno que exige soluciones. El T-MEC es una plataforma, no un techo.
El mudo ya tomó su posición en México. Ahora México debe tomar la suya.



