‘Mindfulness’ en las Escuelas

Artículo de opinión de Luis Durán, Presidente de la Comisión de Educación de Coparmex

Twitter: @LuisEDuran2

El mindfulness, o la práctica de meditación orientada a ejercitar la atención plena, ha ganado terreno rápidamente en diferentes ámbitos sociales y uno de ellos es la escuela debido al sorprendente impacto que está teniendo. Basta hacer una búsqueda en Google con el término “educación mindful” para entender la dimensión que está alcanzando. Entre muchas otras cosas, el mindfulness busca crear conciencia entre los alumnos de sí mismos, generar empatía, fomentar la capacidad de concentración, enseñar técnicas para calmar y enfocar la mente y ejercicios de respiración.

Aunque todavía se encuentra en una etapa relativamente temprana, la evidencia sobre sus beneficios es muy alentadora. Por ejemplo, estudios de imágenes cerebrales muestran que la práctica del mindfulness altera de manera profunda la estructura y función del cerebro para mejorar la calidad del pensamiento, los sentimientos y la preocupación por los demás. Algunas investigaciones sugieren que un programa bien implementado de 90 minutos de meditación de atención plena por semana es suficiente para hacer que un estudiante suba la curva académica en 16 por ciento en comparación con sus compañeros que no realizaron esta práctica. Según un metanálisis de más de 70 estudios que compararon a más de 6 mil jóvenes en edad escolar, los que practicaron mindfulness mostraron: mejor regulación de sus emociones y comportamiento, menor depresión y ansiedad, mejor rendimiento académico y mejores habilidades sociales que aquellos que no lo hicieron.

No es casualidad que esta práctica, que contribuye a fortalecer la capacidad de concentración entre los alumnos, esté teniendo tanto auge, al tiempo que los niños y jóvenes pasan cada vez más horas al día frente a algún dispositivo electrónico y enfrentan mayores niveles de estrés y ansiedad. En la era de la hiperconectividad y la sobreinformación, el poder de concentración se ha debilitado y el mindfulness está demostrando ser una herramienta muy eficaz para ayudar a los niños y jóvenes a enfocarse y regular sus emociones en un mundo de constantes cambios y sobreestimulación.

Introducir el mindfulness en el aula implica incluir un programa integral en el plan de estudios, que abarca lecciones tanto teóricas como prácticas. Los docentes y directivos de las escuelas desempeñan un papel importante para garantizar que cuentan con las herramientas para enseñarlo y que toda la comunidad escolar esté comprometida y motivada para participar en este programa.

En Inglaterra cientos de escuelas se están preparando para expandir el currículum tradicional para incorporar el mindfulness, como parte de un esfuerzo del gobierno de aquel país para mejorar la salud de los jóvenes. Esto después de que una encuesta elaborada por el Servicio Nacional de Salud encontró que uno de cada ocho niños en Inglaterra entre las edades de 5 y 19 años sufría al menos un trastorno mental. En países como Estados Unidos, Australia y Canadá también se está introduciendo el mindfulness en los planes de estudio de sus escuelas.

Ahora que se realiza una nueva reforma educativa, ojalá en México tomáramos nota de esta tendencia que está impactando positivamente no sólo el rendimiento de los estudiantes, sino también su bienestar en múltiples sentidos. Existe suficiente evidencia e información de referencia que nos indican la importancia que tienen las habilidades socioemocionales para el desarrollo personal y profesional de los individuos y, por tanto, debiéramos enfocarnos en inculcarlas en el aula desde distintas aristas. Sin duda alguna, la práctica del mindfulness es una alternativa que puede llevarnos hacia esa dirección.

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